Por: Santiago García Garrido
Director Técnico de RENOVETEC
No es posible gestionar adecuadamente un departamento de
mantenimiento si no se establece un sistema que permita atender las necesidades
de mantenimiento correctivo (la reparación de averías) de forma eficiente. De
poco sirven nuestros esfuerzos para tratar de evitar averías si, cuando estas
se producen, no somos capaces de proporcionar una respuesta adecuada. Debemos
recordar, además, que un alto porcentaje de las horas-hombre dedicadas a
mantenimiento se emplea en la solución de fallos en los equipos que no han sido
detectados por mantenimiento, sino comunicados por el personal de producción.
Este porcentaje varía mucho entre empresas: desde aquellas en las que el 100%
del mantenimiento es correctivo, no existiendo ni tan siquiera un Plan de
Lubricación, hasta aquellas, muy pocas, en las que todas las intervenciones son
programadas. De forma estimativa, podríamos considerar que, en promedio, más
del 70% del tiempo total dedicado a mantenimiento se utiliza para solución de
fallas no programadas.
Gestionar con eficacia el mantenimiento correctivo
significa:
- Realizar intervenciones con rapidez, que
permitan la puesta en marcha del equipo en el menor tiempo posible (MTTR,
tiempo medio de reparación, bajo)
- Realizar intervenciones fiables, y adoptar
medidas para que no se vuelvan a producir estas en un periodo de tiempo
suficientemente largo (MTBF,
tiempo medio entre fallos, grande)
- Consumir la menor cantidad posible de recursos
(tanto mano de obra como materiales)
El tiempo necesario para la puesta a punto de un equipo tras
una avería se distribuye de la siguiente manera:
1. Tiempo de detección. Es el tiempo que
transcurre entre el origen del problema y su detección. Hay una relación entre
el tiempo de detección y el tiempo de resolución total: cuanto antes se detecte
la avería, en general, habrá causado menos daño y será más fácil y más
económica su reparación. Es posible reducir este tiempo si se desarrollan
sistemas que permitan detectar fallos en su fase inicial, como inspecciones
rutinarias diarias, comprobación de parámetros de funcionamiento, y formación
adecuada del personal de producción.
2. Tiempo de comunicación. Es el tiempo
que transcurre entre la detección del problema y localización del equipo de
mantenimiento. Este periodo se ve muy afectado por los sistemas de información
y de comunicación con el personal de mantenimiento y con sus responsables. Una
buena organización de Mantenimiento hará que este tiempo sea muy corto, incluso
despreciable en el total de tiempo transcurrido. Para reducir este tiempo, debe
existir un sistema de comunicación ágil, que implique al menor número de
personas posible, y debe disponerse de medios que permitan comunicarse con el
personal de mantenimiento sin necesidad de buscarlo físicamente (teléfonos
móviles, walki-talkies, mensáfonos o buscapersonas, etc.)
3. Tiempo de espera. Es el tiempo que
transcurre desde la comunicación de la avería hasta el inicio de la reparación.
Incluye el tiempo de espera hasta disponer de operarios que puedan atender la
incidencia, los tramites burocráticos necesarios para poder intervenir (parada
de los equipos, solicitud de órdenes de trabajo, obtención del Permiso de
Trabajo, aislamiento del equipo, etc.) y el traslado del personal desde donde
se encuentre hasta el lugar donde se ha producido el incidente. Este tiempo se
ve afectado por varios factores: nº de operarios de mantenimiento de que se
disponga, complicación o simplicidad del sistema de gestión de órdenes de
trabajo, medidas de seguridad que sea necesario adoptar, y distancia del taller
de mantenimiento a la planta, entre otras. Es posible reducir este tiempo si de
dispone de una plantilla adecuadamente dimensionada, si se dispone de un
sistema ágil de gestión de órdenes y de obtención de permisos de trabajo, y si
la distancia del taller hasta los equipos es mínima (la ubicación optima del
taller de mantenimiento es, por ello, el centro de la planta)
4. Diagnóstico de la avería. Es el tiempo
necesario para que el operario de mantenimiento determine que está ocurriendo
en el equipo y como solucionarlo. Este tiempo se ve afectado por varios
factores: formación y experiencia del personal, y por la calidad de la
documentación técnica disponible (planos, históricos de averías, listas de
averías y soluciones, etc.). Es posible reducir este tiempo si se dispone de
planos y manuales en las proximidades de los equipos (no siempre es posible) y
si se elaboran listas de averías en las que se detallen síntoma, causa y
solución de las averías que se han producido en el pasado o que puedan
producirse.
5. Acopio de herramientas y medios técnicos
necesarios. Una vez determinado que hay que hacer, el personal encargado de
la reparación puede necesitar un tiempo para situar en el lugar de intervención
los medios que necesite. Este tiempo suele verse afectado por la distancia del
los talleres o lugares de almacenamiento de la herramienta al lugar de
intervención, por la previsión de los operarios a la hora de llevar consigo el
herramental que creen puedan necesitar cuando se les comunica la necesidad de
intervención y por la cantidad de medios disponibles en planta. Para reducir
este tiempo, es conveniente situar adecuadamente los talleres (ver punto
anterior), adquirir costumbres ‘saludables’, como acudir a las averías portando
un caja de herramientas estándar, y dotando el taller con los medios que puedan
ser necesarias a tenor del tipo de equipos que tenga la planta.
6. Acopio
de repuestos y materiales. Es el tiempo que transcurre hasta la llegada del
material que se necesita para realizar la intervención. Incluye el tiempo
necesario para localizar el repuesto en el almacén (en el caso de tenerlo en
stock), realizar los pedidos pertinentes (en caso de no tenerlo), para que el
proveedor los sitúe en la planta, para
acondicionarlos (en caso de que haya que realizar algún trabajo previo), para
verificar que alcanzan sus especificaciones y para situarlos en el lugar de
utilización. Este tiempo se ve afectado por la cantidad de material que haya en
stock, por la organización del almacén, por la agilidad del departamento de
compras, y por la calidad de los
proveedores. Para optimizar este tiempo, se debe tener un almacén adecuadamente
dimensionado con una organización eficiente, un servicio de compras rápido, y
contar con unos proveedores de calidad y vocación de servicio.
7. Reparación
de la avería. Es el tiempo necesario para solucionar el problema surgido,
de manera que el equipo quede en disposición para producir. Se ve muy afectado
por el alcance del problema y por los conocimientos y habilidad del personal
encargado de su resolución. Para optimizar este tiempo es necesario disponer de
un sistema de mantenimiento preventivo que evite averías de gran alcance, y
disponer de un personal eficaz, motivado y muy bien formado.
8. Pruebas
funcionales. Es el tiempo necesario para comprobar que el equipo ha quedado
adecuadamente reparado. El tiempo empleado en realizar pruebas funcionales
suele ser una buena inversión: si un equipo no entra en servicio hasta que no
se ha comprobado que alcanza todas sus especificaciones, el número de órdenes
de trabajo disminuye, y con él, todos los tiempos detallados en los puntos 1 al
6. Depende fundamentalmente de las pruebas que se determine que deben
realizarse. Para optimizar este tiempo es conveniente determinar cuales son las
mínimas pruebas que se deben realizar para comprobar que el equipo ha quedado
en perfectas condiciones, y redactar protocolos o procedimientos en que se
detalle claramente que pruebas es necesario realizar y como llevarlas a cabo.
9. Puesta
en servicio. Es el tiempo que transcurre entre la solución completa de la
avería y la puesta en servicio del equipo. Está afectado por la rapidez y
agilidad de las comunicaciones. Para optimizarlo, igual que en el punto 2, es
necesario disponer de sistemas de comunicación eficaces y de sistemas
burocráticos ágiles que no supongan un obstáculo a la puesta en marcha de los
equipos.
10. Redacción de informes. El sistema
documental de mantenimiento debe recoger al menos los incidentes más
importantes de la planta, con un análisis en el que se detallen los síntomas,
la causa, la solución y las medidas preventivas adoptadas. En el apartado 4.5
Análisis de Fallos se estudia con detalle como deben ser estos informes.
Es fácil entender que en el tiempo total hasta la resolución
del incidente o avería, el tiempo de reparación puede ser muy pequeño en
comparación con el tiempo total. También es fácil entender que la Gestión de Mantenimiento
influye decisivamente en este tiempo: al menos 7 de los 10 tiempos anteriores
se ven afectados por la organización del departamento.
Muy pocas
empresas recogen y analizan los tiempos transcurridos en cada una de estas
fases, por la complicación que supone diferenciar cada uno de estos tiempos.
Aunque realizar estas tomas de tiempos en todas las intervenciones correctivas
puede ser tedioso y poco rentable (tendría un coste económico elevado que no
estaría justificado con los ahorros que se pueden obtener con su estudio), es
importante realizar muestreos ocasionales para conocer como se distribuye el
tiempo de no-disponibilidad de los equipos productivos. Las conclusiones pueden
ser muy valiosas para decidir que acciones de bajo coste pueden tomarse para
reducir el tiempo medio de reparación de los equipos (MTTR).