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ERRORES HABITUALES EN LA ELABORACIÓN E IMPLEMENTACIÓN DE PLANES DE MANTENIMIENTO

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Por: Santiago García Garrido
Director Técnico de RENOVETEC
Al elaborar un plan de mantenimiento para una planta nueva o una
planta industrial que nunca ha tenido uno, en muchas ocasiones el proyecto
fracasa. Es decir: se pretende mejorar los resultados de la producción y del
mantenimiento mediante la implantación de una mantenimiento programado que ayude
a fiabilizar la planta, y el proyecto termina abandonándose o ejecutándose sin
resultados aparentes. Acaba con un jefe de mantenimiento que tira la toalla, con
algunas personas reacias a este tipo de actuaciones felicitándose y afirmándo
'¡Ya lo decía yo, en esta empresa eso es imposible!'
Pero muchos de los errores se pueden evitar: el drama de la
implantación de un mantenimiento programado en un entorno 'hostil' a ese tipo de
actuaciones no tiene por qué acabar en desgracia. Algunos de los errores más
comunes, y cuyo conocimiento puede ayudar a hacer las cosas bien y a conducir el
proyecto hacia una implantación exitosa, son los que se exponen en este
artículo.
Error 1: Seguir en
exceso las recomendaciones de los fabricantes
El primer error en
el que suele caerse a la hora de preparar un plan de mantenimiento de una planta
industrial es basar el plan únicamente en las recomendaciones de los fabricantes
de los distintos equipos que componen la planta. Es un error por tres
razones:
1.- El fabricante no conoce la importancia relativa de cada
equipo, por lo que puede excederse o quedarse corto a la hora de proponer tareas
de mantenimiento
2.- Su interés se centra sobre todo en que el equipo no
falle en el tiempo en que éste está en garantía. El interés del propietario es
diferente: necesita que el equipo esté en servicio durante toda la vida útil de
la planta
3.- El sistema en su conjunto necesita de la realización de una
serie de tareas y pruebas que no están incluidas en ninguno de los equipos por
separado. Por ejemplo, si tenemos 2 bombas duplicadas, suele resultar
interesante probar periódicamente la bomba que permanece parada. El fabricante
de la bomba nunca propondrá esta tarea, entre otras razones porque no sabe
cuantas de esas bombas hay en la instalación
Un buen plan de
mantenimiento debe tener en cuenta las recomendaciones del fabricante,
considerando además que durante un periodo inicial los equipos estarán en
garantía. Pero es mucho más útil elaborar el plan basándose en el análisis de
los sistemas y sus fallos potenciales, completando ese plan con las
recomendaciones del fabricante.
Error 2: Orientar el Plan de
Mantenimiento a equipos, en vez de orientarlo a sistemas
Cuando
un plan de mantenimiento se enfoca como el mantenimiento de cada uno de los
equipos que componen la planta, el resultado suele ser una carga de trabajo
burocrática inmensa, además de un plan incompleto.
Imaginemos una planta
que tiene, digamos, 5000 referencias o ítem y que referimos el plan de
mantenimiento a cada uno de estos ítem (un ítem puede ser un motor, una bomba,
una válvula, un instrumento). Eso supone unas 90.000 gamas de mantenimiento (u
ordenes de trabajo tipo) que llegarían a generar más de 4.000.000 de órdenes en
un solo año (unas 11.000 diarias). El trabajo burocrático y la complicación de
manejar tal cantidad de órdenes es implanteable. La elaboración de las gamas de
mantenimiento no se acabaría nunca, el plan de mantenimiento siempre estaría
incompleto, y actualizarlo será una labor casi imposible.
La solución más
interesante consiste en no referir el plan de mantenimiento a cada uno de los
ítem que componen la planta, sino dividir la planta en áreas o sistemas, y
referir el plan a ellas.
Error 3: No contar con el personal
de Operación para el mantenimiento diario
El trabajo diario
(gamas diarias), sobre todo el de baja cualificación, debería ser siempre
realizado por el personal de operación. Esto ayuda, por un lado, a disminuir la
carga de trabajo del personal de mantenimiento, cargando sólo ligeramente al
personal de operación. Además, el trabajo de operación en una planta tan
automatizada como puede llegar a ser una planta industrial puede resultar
aburrido. El hecho de que los técnicos de operaciones realicen el trabajo
diario, que suele consistir en inspecciones visuales, limpiezas, lecturas, tomas
de datos, etc, ayuda a hacer menos aburrido el puesto de operador, a la vez que
le hace tener un conocimiento mayor de lo que ocurre en la
planta
Error nº 4: Creer que el programa informático de
mantenimiento (GMAO) mantiene la planta industrial
Un programa
de gestión de mantenimiento es una herramienta, como un destornillador o una
llave fija. E igualmente que el destornillador y la llave, que no mantienen la
planta sino que se utilizan para mantenerla, la implantación de un programa
informático por sí mismo no mejora el mantenimiento de la planta. Es más: en
muchas ocasiones, la mayoría, lo empeora. Cuando la herramienta informática está
mal implantada genera gran cantidad de trabajo burocrático que no aporta ningún
valor ni ninguna información útil para la toma de decisiones. Se puede afirmar
sin temor al error que en la mayoría de las plantas industriales de tamaño
pequeño o mediano un software de mantenimiento se vuelve un estorbo, y que es
mucho más práctico realizar la gestión en papel con la ayuda de alguna hoja de
cálculo o como mucho una pequeña base de datos desarrollada con conocimientos de
usuario.
Error 5: Tratar de registrar informáticamente los
resultados de inspecciones diarias y semanales
Registrar los
resultados de las gamas diarias no aporta prácticamente ningún valor a la
información, y supone un trabajo burocrático inmenso. Todo el proceso de
generación y cierre de gamas diarias puede suponer más trabajo que el necesario
para realizar la gama. Es mucho más práctico mantener estas gamas al margen del
sistema informático, en soporte papel, en que caso de no tener en cuenta la
recomendación anterior e implantar un sistema informático.
Error
6: No implicar al personal de mantenimiento en la elaboración del plan de
mantenimiento.
Aunque no es absolutamente necesario que el
personal de mantenimiento sea el encargado de la elaboración del plan de
mantenimiento (es más, a veces es un problema contar con este personal para la
elaboración de las gamas, porque suele estar sobrecargado de trabajo
correctivo), realizarlo a sus espaldas puede acarrear un rechazo al plan por
parte de los técnicos de mantenimiento. Ese rechazo se traducirá en falta de
rigor, demora en la realización de las tareas, y finalmente, en el abandono del
plan preventivo.
Error 7: Falta de mentalización preventiva del
personal de mantenimiento
Si los técnicos de mantenimiento están
muy acostumbrados a organizar su trabajo en base al mantenimiento correctivo, no
es fácil cambiar esa tendencia. La visión que pueden tener del mantenimiento
programado es de 'pérdida de tiempo', o al menos, de estar dedicando esfuerzos a
tareas de importancia menor que lo realmente importante, esto es, la reparación
de averías. Cambiar esta tendencia y esa mentalidad no es nada fácil, y en
muchas ocasiones puede ser necesaria la sustitución de ese personal sin
orientación al mantenimiento preventivo por otro personal más abierto. Es triste
reconocerlo, pero el personal más joven (o el de más reciente incorporación a la
empresa) suele ser más proclive a orientar su trabajo hacia el mantenimiento
programado que el de más edad y experiencia, lo cual fomenta el relevo
generacional y condena al personal más veterano. Pese a haberlo indicado en
último lugar, este es un problema más frecuente y más grave de lo que pudiera
parecer.
Nota del autor: He recibido algunas
críticas por hacer demasiado incapié en los GMAO y su poca utilidad cuando se
está en la primera fase de la implantación de un mantenimiento programado. No es
mi intención desacreditar el uso de software de mantenimiento, y creo, además,
que cuando se implanta bien es de gran utilidad. El problema es que muchos
responsables creen que basta con comprar un GMAO y ya han modernizado su
mantenimiento. Lo que sostengo, en realidad, es que creer esto es un grave
error: un GMAO no moderniza, ni mantiene ni reduce las averías en una empresa.
Es simplemente una herramienta para conseguir todo eso, pero no es suficiente.
Es más: en etapas iniciales, se vuelve un estorbo. Por ello, lo que sostengo en
mi artículo es que primero hay que diseñarlo, hay que determinar las tareas,
ponerlo en práctica y hasta optimizarlo, y después, mucho después, un GMAO puede
ser de gran ayuda.
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