El personal que trabaja en empresas
de mantenimiento es personal algo más complicado que el personal de producción
o el administrativo. Tiene unas características peculiares que deben ser
tenidas en cuenta a la hora de decidir la política de gestión de este personal.
En primer lugar, este personal no es fácilmente sustituible. No es fácil ir al
mercado laboral y encontrar técnicos con formación y experiencia en los equipos
concretos que hay que atender. Por tanto, es personal al que hay que reclutar,
formar y mantener (y casi mimar) en la empresa. En segundo lugar, el nivel de
tensión en un departamento de mantenimiento es más alto que en otros
departamentos o entornos, pues suelen estar en el centro de los problemas de
una fábrica. Cuando sucede un incidente, como una parada de máquina, una
emergencia, etc., es el personal especializado el encargado de su resolución,
en el tiempo más breve posible. Esto genera nervios, tensión, y estrés.
En tercer lugar, entre el personal técnico especializado suele existir mayor
nivel de competencia entre compañeros que en otros departamentos; juzgan a
menudo el trabajo realizado por los otros, y establecen su propio ‘ranking’ de
valía, que incluso puede ser diferente de unos operarios a otros.
Todos estos factores hacen que el personal técnico sea distinto a otros y
necesite un tratamiento especial.
Una de las claves de su rendimiento está indudablemente ligado a su motivación.
Al personal de mantenimiento no se le debe exigir ni imponer. No se puede
dirigir a este personal ‘con un látigo’, ni se les puede pedir que no piensen y
que solo trabajen (al estilo Tayloriano). En cambio, el personal motivado
acabará antes una tarea, pondrá su inteligencia y su saber-hacer al servicio de
los intereses de la empresa y no tendrá el mismo volumen de tiempos perdidos
que el personal que acude diariamente a su trabajo sin más objetivo que hacer
lo mínimo para que no le despidan.
6.1 Hechos que motivan al personal técnico especializado
Es indudable que hay una serie de hechos que fomentan la motivación del
empleado. Por supuesto, la mayoría son aplicables a cualquier trabajador: pero
el personal de mantenimiento tiene necesidades y comportamientos peculiares,
que es necesario tener muy en cuenta.
Entre los hechos que motivan al personal de mantenimiento están los
siguientes:
- Que sus opiniones sean escuchadas
- Que cuando solicita algo que necesita se la facilite con rapidez. El técnico
necesita ver eficacia a su alrededor. Si no lo ve, él mismo caerá
en ineficacia, pensando que a nadie le importa.
- Notar que la empresa le considera un trabajador valioso, y no un simple
número
- Que sus mandos le tratan con respeto
- Que la cantidad de dinero que gana le permite cubrir sus necesidades, y que
comparativamente con otros departamentos, en su salario están considerados
tanto su nivel de especialización como las condiciones de tensión habituales en
estos trabajos.ç
6.2 Como motivar al personal técnico especializado
Como consecuencia de lo dicho en el apartado anterior, es posible sacar una
serie de conclusiones sobre el comportamiento que se debe ofrecer a un buen
técnico al que se quiere fidelizar y motivar:
- Escuchar sus sugerencias. Establecer un sistema que permita documentar y
evaluar sus propuestas de mejora, referidas a la instalación, a los medios y
herramientas que necesita y a la organización del departamento
- Darle formación, y si es posible, durante su jornada laboral. Un técnico
(sobre todo si es joven) es una persona ávida de nuevos conocimientos, de
desarrollar nuevas destrezas.
- Interesarse de manera periódica por las dificultades de su trabajo. Saber si
tiene todo lo que necesita en cuanto a ropa, herramientas, medios
técnicos,repuestos; conocer de su propia voz los riesgos de su trabajo; conocer
las condiciones del taller, horarios, etc.
6.3
Hechos que desmotivan al personal técnico especializado
Y evidentemente, igual que hay una serie de factores y actuaciones que
contribuyen muy positivamente a la motivación del personal, hay toda una serie
de aspectos que lo hacen negativamente:
• Cometer
errores administrativos en el cálculo de nóminas, cómputo de horas, pluses,
retrasos en el pago de salarios, y cualquier circunstancia que afecte
económicamente al trabajador
• Adquirir
compromisos con este personal que después no se cumplan. Estos compromisos
pueden ser de cualquier naturaleza: económicos, compromisos para adquirir
determinados medios, etc.
• No resolver
con rapidez sus necesidades respecto al trabajo, en una consulta técnica, en la
adquisición de un material, etc.
• Que el
volumen de trabajo sea muy superior al personal disponible para realizarlo
• Que el
trabajo esté mal organizado
• Que las
averías sean siempre las mismas, y no se haga nada para cambiar esta situación.
• La
inseguridad sobre su futuro profesional, sobre todo en momentos de reajuste de
plantillas.
• Dirigirse a
él habitualmente de forma brusca y poco respetuosa.
• Sancionarle,
ya sea por causas procedentes o improcedentes. En este sentido, antes de
imponer una sanción hay que tener en cuenta el efecto que tendrá ésta sobre su
moral.
• La falta de
apoyo técnico cuando se encuentra ante una avería que no es capaz de resolver
• No tener en
cuenta sus opiniones, ignorar sus quejas.
• Que su
superior se aproveche de sus sugerencias para presentarlas como propias ante
otras personas de la organización.
6.4
Qué hacer ante un técnico desmotivado
Un operario
desmotivado tiene un rendimiento muy inferior a un operario motivado, con el
mismo nivel de preparación. Es posible, incluso, que un operario motivado con
pocos conocimientos sea más útil que un operario muy preparado, pero
absolutamente desmotivado.
Ante un técnico
especializado con moral baja, que ha perdido el interés por la empresa y por su
trabajo, es posible hacer tres cosas: tratar de reconducir su situación para
que recupere la ilusión por su trabajo, despedirle o invitarle a que abandone
la empresa.
Para reconducir
su situación, hay que investigar las causas de su desmotivación. Si entre las
causas se aprecian errores que ha cometido la empresa, es posible intentar
solucionar estas causas demostrándole efectivamente que las cosas han cambiado.
En estos casos, mejor hechos que promesas. Así, si la causa de su desmotivación
está en la ineficacia de la mano de obra indirecta para planificar los
trabajos, conseguir materiales, etc., se hace necesario investigar estas
causas, y tomar cartas en el asunto redistribuyendo funciones o reorganizando
algunas áreas. Puede ser también que no tenga razón en su queja, ante lo cual
habrá que tratar de demostrarle su error de apreciación. Es posible que las
causas de su estado de ánimo estén fuera de laempresa (situación familiar, situación económica, etc.), ante lo cual lo único
que se puede hacer es darle ánimos o mostrarle solidaridad.
Si no es posible reconducir la situación, las opciones son el despido o la invitación
al cese voluntario. El despido puede argumentarse en relación a su bajo
rendimiento, pero hay que tener en cuenta la dificultad para demostrar este
bajo rendimiento ante una posible demanda por despido improcedente.
Por último, la
invitación al cese voluntario puede hacerse de manera incentivada, ofreciendo
al trabajador una cierta indemnización, o convenciéndole para que abandone la
empresa voluntariamente sin más.